La alimentación de las mujeres en situación de lactancia

En el período de lactancia, las reservas nutricionales de la madre pueden estar disminuidas, en mayor o menor medida, como resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto.

Luego del parto, la necesidad de nutrientes continúa aumentada debido a que los nutrientes que componen el calostro y luego la leche madura provienen de la alimentación materna o de sus reserva. La mujer en situación de lactancia necesita incorporar energía y nutrientes extras a fin de cubrir las necesidades. Una dieta variada asegura una óptima concentración de nutrientes en la leche, especialmente vitaminas, yodo y ácidos grasos esenciales.

La nutrición tiene el rol más importante en la promoción de la salud materno infantil. Un adecuado estado nutricional y alimentario, tanto preconcepcional como durante el embarazo y la etapa de lactancia, impactará directamente sobre la salud materno infantil, es por ello que es de vital importancia conocer la situación alimentaria de las mujeres en situación de lactancia.

La alimentación de los niños menores de 2 años

Este período tiene características únicas, debido a que la introducción de alimentos lo expone al aprendizaje de  nuevas texturas, sabores y aromas, a una mayor independencia, al comienzo de la deambulación y a un desarrollo neurológico que lo lleva a tomar dominio de su entorno cercano.

Se trata de un período en el que, desde una  perspectiva nutricional, la alimentación complementaria –denominada de esta manera porque está destinada a complementar el aporte nutricional de la leche materna– implica un riesgo tanto en términos del aumento de enfermedades de transmisión alimentaria como en la aparición de deficiencias y/o excesos de diferentes nutrientes esenciales.

En este período, la incorporación oportuna de una dieta de adecuada calidad nutricional, y el  mantenimiento de la lactancia son claves para sostener un crecimiento saludable.

La alimentación de los pre escolares

Este grupo se caracteriza por una disminución de la velocidad de crecimiento y consecuentemente menores necesidades nutricionales. En este período los niños dejan la lactancia y la alimentación especial para incluirse definitivamente en la mesa familiar, adoptando como propios los patrones de consumo y de actividad característicos de cada familia. Es en esta etapa en la que el niño comienza a afianzar su lenguaje y las habilidades motrices que le brindarán mayores posibilidades para su vinculación social y alimentación; a su vez, adquieren una relativa mayor independencia de sus padres y cuidadores, y comienzan a realizar actividades fuera del hogar.

Es un período en el que se consolidan también algunas de las señales de hambre y saciedad y se afianzan hábitos sobre el consumo de bebidas y alimentos con alta densidad energética, que pueden conformar patrones de riesgo para la instalación de obesidad, enfermedades crónicas y carencias específicas de micronutrientes.

La alimentación de los escolares

Este es un grupo biológicamente muy heterogéneo, en el que se produce la transición de la baja velocidad de crecimiento de etapa preescolar a los cambios que caracterizan los primeros estadios de la adolescencia.

Es un período en el que los hábitos de vida se ven profundamente modificados por una actividad central: la asistencia a la escuela y la interacción grupal que se establece como un nuevo ámbito que expande los límites del entorno familiar. En esta etapa se consolidan muchos de los hábitos alimentarios y de actividad física así como patrones de conducta importantes para la salud y la prevención de  enfermedades crónicas.

A las actividades –por lo general de naturaleza sedentaria– propias de la escuela se agregan otras actividades sistemáticas extracurriculares, cambios en las formas de alimentación relacionados con la oferta de alimentos en los establecimientos escolares y su entorno y un mayor grado de autonomía en sus propias elecciones de alimentación y de actividad.

Qué comen los niños cuando están fuera de casa

La incorporación de los niños a la escuela se transforma en un eje integrador importante del estilo de vida, tanto para la instalación de hábitos como para el diseño de posibles intervenciones preventivas y de promoción de la salud que puedan tener como  protagonistas a la familia, al escolar y a la escuela.

En la escuela y fuera del hogar los niños pueden consumir alimentos sin supervisión familiar, lo cual puede facilitar el consumo de alimentos de baja calidad nutricional, guiados por el sabor, el color o diseños atractivos, que pueden conformar patrones de riesgo para la instalación de obesidad, enfermedades crónicas y carencias específicas de micronutrientes.

La alimentación de los adultos mayores

La proporción de personas mayores está aumentando rápidamente en todo el mundo. Se prevé que en el año 2100 la cantidad de personas de 60 años de edad o mayores aumente más de tres veces. El rápido envejecimiento que se registra en la región puede explicarse, en parte, por las mejoras en la salud pública que experimentaron muchos países latinoamericanos y que desencadenaron un pronunciado descenso en la mortalidad.

El deterioro gradual de las condiciones de salud física y mental que acompañan el envejecimiento individual, con el consecuente aumento de problemas de salud crónicos, conducen -de no mediar intervenciones específicas- a limitación funcional y gradual pérdida de autonomía.

Conocer la alimentación de los adultos mayores es de vital importancia en la formulación de políticas públicas con el fin de disminuir la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles o mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.